Domingo 30 de agosto
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta… Filipenses 4:19
| La escritura de hoy: Filipenses 4:15-19 | Patricia Raybon escribe: |
Tras las inundaciones del huracán Helene, que estuvieron a punto de arrasar su pueblo de Carolina del Norte, un pastor comenzó a notar algo inspirador: los donativos aparecían exactamente cuando los necesitaba. ¿Cargadores de teléfono? Un hombre llegó con un generador y creó una estación de recarga en la iglesia. ¿Agua potable? De la nada, llegaron palés de botellas de agua.
¿Coincidencia? La Biblia nos señala a Dios, no la mera casualidad: «Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús» (Filipenses 4:19). La promesa podría parecer vacía para una ciudad casi demolida por un muro de diez metros de agua. Pero Pablo, que estaba en la cárcel cuando ofreció este aliento, no era ajeno a las dificultades.
Escribió a la iglesia de Filipos para darle las gracias por sus donativos. Dios los había utilizado para suplir sus necesidades. Sus palabras señalaron a Dios, quien nos concedió sus «riquezas en gloria» en Cristo Jesús, nuestro Salvador, en quien recibimos «toda bendición espiritual» (Efesios 1:3). La alegría, la paz, la verdad y la salvación son algunas de las cosas que Él nos brinda. En su bondad, Él proveerá un trago de agua también, si lo necesitamos. Qué Dios tan amoroso y generoso.
Reflexiona y ora
¿Qué necesidades espirituales tienes hoy? ¿Qué necesidades prácticas tienes?
Gracias, Dios amoroso, por suplir hoy mis necesidades espirituales y prácticas.
Lunes 31 de agosto
… ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí… Gálatas 2:20
| La escritura de hoy: Gálatas 2:19-21 | Jennifer Benson Schuldt escribe: |
El artista renacentista Alberto Durero se hizo famoso por su talento a los veinte años. Los críticos de arte de su época lo llamaron «la mayor mente que jamás se haya expresado a través de la línea». Mientras su fama se extendía, personas influyentes intentaron contratarlo, prometiéndole lujo y comodidad. Incluso otros artistas consagrados veneraban su obra.
En lo que los expertos consideran su mejor autorretrato, Durero mezcló sus rasgos físicos con el aspecto que pensaba que podría haber tenido Jesús. Se pintó con pelo largo, barba y ojos que transmitían una sensación de propósito divino. Aunque muchos suponían que reflejaba la orgullosa opinión del artista sobre sí mismo, otros que lo conocían creían que Durero quería vivir una vida que permitiera a la gente ver a Jesús en él.
Si conocemos de verdad a Cristo, este es también nuestro deseo. Creer en Jesús y aceptar su muerte y resurrección significa que debemos vivir para Él, no para nosotros mismos (Gálatas 2:19). Vivimos para Él, y Él vive en nosotros y obra a través de nosotros. El apóstol Pablo dijo sobre su transformación espiritual: «ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí» (v. 20). Que la gloria de Cristo brille hoy en nuestras vidas para que el mundo lo vea en nosotros.
Reflexiona y ora
¿Cómo te sientes cuando percibes a Jesús obrando a través de ti para darse a conocer? ¿Qué desafíos impiden que esto a veces ocurra?
Padre, ayúdame a rendirme a tu Espíritu para que los demás vean a Cristo en mí.
Martes 1 de septiembre
[Los creyentes] perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Hechos 2:42
| La escritura de hoy: Hechos 2:1-6, 36-37 | Xochitl Dixon escribe: |
En la bahía de Monterey, California, un capitán de barco vio quince delfines del Pacífico unirse a una súper manada de más de dos mil. Diversos tipos y edades de delfines se reúnen para defenderse de los depredadores, alimentarse y socializar. Aun así, el tamaño y la diversidad fue un espectáculo raro de contemplar.
La Biblia registra una reunión poco común de personas diversas fundamental en nuestra historia de fe. Mientras los discípulos celebraban la Pascua en Jerusalén, «vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa» (Hechos 2:2), y fueron «llenos del Espíritu Santo», el cual los capacitó para hablar en diferentes lenguas (v. 4). Personas «de todas las naciones bajo el cielo» también se habían reunido para la Pascua (v. 5). Al preguntarse por el fuerte ruido, cada uno «oía hablar [a los discípulos] en su propio idioma» (v. 6 RVA-2015). Luego, Pedro proclamó a Jesús como «Señor y Cristo» (v. 36), y unos tres mil creyeron y fueron bautizados (v. 41). El pueblo de Dios vivió en comunidad como nunca antes, y Él «añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos» (v. 47).
El pueblo de Dios en todo el mundo sigue reuniéndose para crecer en comunidad y proclamar a Jesús como Señor. A través de nosotros, Él seguirá extendiendo su reino.
Reflexiona y ora
¿Cómo estás reuniéndote con el diverso pueblo de Dios para crecer en Cristo? ¿Cómo ha utilizado Dios a personas diferentes a ti para que tú y tu iglesia crezcan espiritualmente?
Dios, haz crecer a tu iglesia.
Miércoles 2 de septiembre
Por tanto, no desmayamos… 2 Corintios 4:16
| La escritura de hoy: 2 Corintios 4:7-18 | Kenneth Petersen escribe: |
Antes de nuestro viaje a Suiza, mi imagen mental era de los Alpes nevados, cabras pastando y campesinos de montaña soplando cuernos alpinos. Pero de camino al sur desde Zúrich, el paisaje era el mismo enredo gris de autopistas que veíamos en cualquier ciudad. Para llegar a nuestro alojamiento, tuvimos que subir por un precario camino de tierra de un solo carril, y luego cargar nuestras maletas por empinadas escaleras de piedra. Exhaustos y decepcionados, finalmente llegamos al patio. Y allí, desplegándose ante nosotros, una vista extraordinaria: los Alpes majestuosos sobre el azul del lago de Lucerna, con pequeños pueblos brillando como luciérnagas. El suplicio había valido la pena.
Recordé el versículo: «Por tanto, no desmayamos» (2 Corintios 4:16). Pablo escribe acerca de sus propias luchas: «Estamos atribulados en todo, mas […] no desesperados» (v. 8). Y revela su mirada positiva: «Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria» (v. 17). Aconseja poner la mira en las cosas «que no se ven» (v. 18), para esperar ese paisaje eterno.
A veces, nuestro camino es monótono y difícil. Pero en Cristo, tenemos la seguridad de que contemplaremos la vista suprema. Todo habrá valido la pena.
Reflexiona y ora
¿Qué caminos difíciles enfrentas en tu vida hoy? ¿Qué significa para ti la «gloria eterna»?
Dios amoroso, aliéntame en este duro viaje hacia tu gloria eterna.
Jueves 3 de septiembre
… que temas al Señor tu Dios… Deuteronomio 10:12
| La escritura de hoy: Deuteronomio 10:12-15 | Karen Huang escribe: |
«Maté gente en el pasado —dijo Tanitan—, pero desde que decidí creer en Jesucristo, Él no me permitirá cometer más tales prácticas». Tanitan, miembro de la tribu ilongot de las montañas de Sierra Madre en Filipinas, provenía de una cultura de cazadores de cabezas: cazar humanos y cortarles la cabeza. Al comparar su vida antes de conocer a Dios con su vida actual, dijo: «Antes tenía miedo de morir pero no miedo de matar. Ahora, tengo miedo de matar pero no miedo de morir».
Al leer la historia de Tanitan en el libro To the Headhunters of Sierra Madre [A los cazadores de cabeza de Sierra Madre], de Florentino Santos, pensé en cómo su nuevo temor o reverencia hacia Dios desarrolló su deseo de obedecerle. Recordé las palabras de Moisés a los israelitas antes de entrar en la tierra que Dios les había prometido: «¿qué pide el Señor tu Dios de ti, sino que temas al Señor tu Dios…?» (Deuteronomio 10:12). La reverencia a Dios debía reflejarse en la obediencia a Él. El pueblo de Dios debía andar en todos sus caminos, amarlo, y guardar sus mandamientos y estatutos (vv. 12-13).
Como creyentes en Jesús, nuestro profundo respeto por la santidad de Dios nos impulsa a aborrecer el mal y a hacer lo que le agrada (Proverbios 8:13). Pidámosle que nos ayude a hacer de la reverencia a Él un estilo de vida.
Reflexiona y ora
¿Cómo describe el pasaje de hoy el «temor de Dios»? ¿Dónde te resulta difícil obedecer a Dios y cómo te ayuda el mandato de temer al Señor?
Dios, ayúdame a vivir reverente a ti.
Viernes 4 de septiembre
… despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia… Hebreos 12:1
| La escritura de hoy: Hebreos 12:1-7, 10, 14 | Adam R. Holz escribe: |
Mi teléfono inteligente a veces me recuerda que no soy bueno en la limpieza digital. «Elimina los archivos basura que están ocupando espacio», dice el mensaje. No me gusta que mi teléfono me insista, pero si borro esos archivos, tengo más espacio para lo que realmente importa. Por ejemplo, en la competencia de natación de mi hija, tendré suficiente almacenamiento para grabar un video cuando gane, en lugar de darme cuenta inesperadamente de que esos «archivos basura» sabotearon mi capacidad de capturar el momento.
Los archivos basura en los teléfonos son fáciles de eliminar. Pero ¿qué pasa con los «archivos basura» en el alma? Como en los teléfonos, nuestras almas pueden estar obstruidas con cosas que nos impiden florecer espiritualmente. El autor de Hebreos entendía esta realidad y nos insta a prestar mucha atención a todo lo que nos hace tropezar en nuestro andar con Dios. «Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia», escribe, y nos desafía: «corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante» (Hebreos 12:1).
¿Qué te pesa o te hace tropezar? Hebreos nos anima a fijar «los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe» (v. 2), que puede ayudarnos a identificar y eliminar los «archivos basura» que obstaculizan nuestra vida abundante en Él.
Reflexiona y ora
¿Qué te estorba más en tu relación con Dios? ¿Cómo te ayuda tu fe a identificar influencias pecaminosas y despojarte de ellas?
Padre, dame sabiduría para despojarme del pecado.
Sábado 5 de septiembre
Y el ángel del Señor le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces?… Números 22:32
| La escritura de hoy: Números 22:22-23, 25-31 | Monica La Rose escribe: |
En la Francia del siglo xiii, cuenta la leyenda que un caballero dejó a su hijito en casa al cuidado de su perro Guinefort. Al regresar, encontró la cuna volcada, su hijo desaparecido y la boca del perro cubierta de sangre. Suponiendo que el animal lo había lastimado, lo mató. Después, halló una serpiente toda mordida… y a su hijo a salvo bajo la cuna. Guinefort había salvado al bebé. El heroísmo del perro y su injusto destino conmovieron tanto a la gente que, erradamente, lo veneraron como santo.
Las Escrituras registran un incidente similar: un animal fue injustamente castigado por proteger a su dueño. El rey moabita había contratado al profeta Balaam para maldecir al pueblo de Dios (Números 22:4-6). En el camino, el «ángel del Señor […] con su espada desnuda» le bloqueó el paso. El asna, al ver el peligro, evitó al ángel dos veces, solo para ser golpeada por sus esfuerzos (vv. 23, 25). Al no poder esquivar al ángel, se negó a avanzar y fue castigada otra vez (vv. 26-27). Finalmente, Dios hizo que el asna hablara y se defendiera (vv. 29-30), y luego abrió los ojos de Balaam para ver al ángel y escuchar las instrucciones (vv. 31-32).
Es poco probable que oigamos que un animal nos hable, pero Dios aún puede abrirnos los ojos de formas inesperadas. Cuando eso suceda, prestemos atención.
Reflexiona y ora
¿Cuándo te abrió Dios los ojos? ¿Cómo te ha cambiado eso?
Dios, que sepa escucharte.
Domingo 6 de septiembre
A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor… Judas 23
| La escritura de hoy: Judas 20-23 | Marvin Williams escribe: |
¡Un joven de veintisiete años que estudiaba en Japón tuvo que ser rescatado del monte Fuji dos veces en una misma semana! Después de ser evacuado en helicóptero durante su primer ascenso, se dio cuenta de que había dejado su teléfono y otras pertenencias. Cuatro días más tarde, ignorando las advertencias, regresó, solo para necesitar que lo rescataran otra vez por el mal de altura. Su historia fue noticia por lo inusual, pero también por haber vuelto conscientemente a un lugar de peligro.
Este relato refleja una realidad espiritual: a menudo tendemos a regresar a aquello de lo que Dios ya nos ha rescatado. Judas, en su carta escrita a una iglesia amenazada por falsos maestros y compromisos morales, exhortó a los creyentes a «[contender] ardientemente por la fe» (v. 3), por ellos y por otros. Los desafió a arrebatarlos «del fuego» (v. 23), protegiendo a los que luchaban contra los falsos maestros. Como creyentes en Jesús, no podemos quedarnos de brazos cruzados viendo que otros caen.
Hoy Dios nos llama a rescatar a otros y a no volver al lugar del que fuimos rescatados. Su gracia nos rescatará más de una vez, pero también nos llama a vivir como quienes ya han sido rescatados. Con el poder de Dios, contendamos por la fe y ayudemos a otros a edificarse en la «santísima fe» (v. 20).
Reflexiona y ora
¿Cómo podemos mostrar misericordia a los creyentes que dudan? ¿Qué significa mostrar misericordia con temor reverente?
Dios, ayúdame a contender por la fe.